Último día y vuelta a casa

Bueno, el último día ya. Este viernes Kamil marchó pronto a ACTED porque se había ofrecido a hacerles la página web, y yo y Nikolaus marchamos juntos para el trabajo con lo que aproveche para sacar unas últimas fotos del barrio.

 En el trabajo era el último día y si algo había claro es que no iba a hacer nada, por la mañana pase las dos horas que tenía escribiendo el diario que andaba atrasado mientras mi supervisor escribía mi carta de recomendación, que finalmente me enseñó antes de ir a comer, gran carta, parecía que había hecho un montón de cosas (literalmente optimizar el plan de frecuencias del 20% del país, aparte de mencionar que realizo las tareas encomendadas y tomo iniciativas cuando es necesario y de forma acertada, bueno si cuela, cuela). Después a comer y sacar una foto con el departamento de GSM en el comedor del restaurante. A la tarde no había casi nadie en nuestra mini-oficina así que mi supervisor me puso a ver la peli del quinto elemento en inglés, así que dos horas menos de la tarde. Después me eche unas cabezaditas en el sofá que teníamos allí, y sacar unas fotos de la oficina (no me dejaron sacar a mis compañeros jugando al counter, que no estaba bien me dijeron), hasta que mi supervisor me dijo a las cinco menos cuarto que vamos a jugar nuestra última partida, y allí dandolo todo contra los terroristas del counter. A las cinco y cuarto recojo, que había quedado a las cinco y media para mi última sesión fotográfica con mis compañeros de piso. Me despido de mi supervisor y de la gente, mi supervisor me dice que no hable del counter en mi evaluación y que el próximo año al estudiante que vaya, que le diga que practique en casa al counter para que no sea masacrado como yo (grande Vitaly, un ídolo), además dice que soy el mejor estudiante que ha tenido en estos años, Firus (el jefe de la oficina) me felicita porque he hecho un gran trabajo dice. En fin, el despedirme de la oficina fue uno de los dos momentos más duros de volver, les había cogido mucho cariño, tras haberles visto ver tantas pelis, echar partidas al counter, ver desfiles de Victoria Secret y ceremonias de los Grammy entre otros, será difícil volver a una oficina así de loca, y a pesar de no poder hablar con la mayoría me llevo muy buen recuerdo de muchos de ellos.

 A las cinco y media estaba en correos, para variar el primero, al de un rato apareció Kamil y Nikolaus, Kamil quería mandar postales así que en los diez minutos que tenía antes de que chapasen las escribió a toda velocidad como pudo y las mando. A las seis apareció Steve, que se había encontrado con Sisko en la ciudad y se pasó un segundo que luego nos veíamos a la noche dijo. Y nada, sesión fotográfica de los cuatro en diferentes sitios y agrupaciones para acabar sentados en el parque con dos cervezas que se trajo Steve bien frías y que entraron como nada (ver foto de Kamil con cara de adicto, tremenda).

 Después vuelta rápida a casa tras haber ido al super a por varias casas, y nada más llegar volver al Café Moscú para nuestra última cena y despedirme de la gente, aunque al final sólo me pude despedir de Tom y Romain, ya que Carolina se quedo lavando ropa a mano en casa para el fin de semana y Sisko tampoco fue. Además Steve le dolía mucho la cabeza y tampoco fue. Así que sólo estábamos para cenar cinco, cenamos nuestras últimas pizzas con sus respectivas Chin-Chin mientras veíamos un espectáculo con serpientes, travestis cantando música típica rusa y bailarinas bailando bailes típicos tajikos, estuvo genial y a las diez y media más o menos nos despedimos de Romain y Tom.

 Al volver a casa, hacer la maleta entera, sacar las últimas fotos del piso y compartir todas nuestras fotos en estos magníficos días, el caso es que acabamos a las doce y media. Rustam vendría a las tres mas o menos y le llamaría a Steve poco antes de llegar. Así que me despedí de Kamil y Nikolaus, el otro momento duro del día, espero verles de nuevo algún día, fueron grandes compañeros de piso.

 A las 1:40 seguía despierto, era imposible dormir pero lo conseguí. De repente un golpe en la puerta (mi puerta o estaba cerrada del todo o abierta del todo, sino daba hostia al abrirse del todo, y Steve había dado un golpe de la ostia, dándome un susto de muerte. En quince minutos llegaba Rustam con Bjorn, asi que me lave la cara y me vestí. En diez minutos llamaba de nuevo, estaba en la gasolinera. Me despedí finalmente de Steve, mi compañero de piso durante cinco semanas, y el mejor compañero que pudiese desear, ojalá se quede en Nueva Zelanda más tiempo de los siete meses que tiene y podamos coincidir allí, sino espero volverle a ver alguna vez.

 Y nada para el aeropuerto en el Lexus. Allí despedirse de Rustam y pasar los controles como se pudo. En el primero vieron que en la maleta llevaba un cuchillo, que abriese, yo ya mosqueado en la maleta podía llevarlo sin problemas, pero lo único que quería el hombre era verlo, y tras ver que estaba afilado se fijo en la punta, que estaba un poco roma y me dijo que no, pero no que no pudiese pasar sino que el cuchillo estaba mal, en fin, tocando las pelotas, que se conoce que a las tres y pico no tenía otra cosa que hacer. De todas formas no sería el único cachondo del aeropuerto, el siguiente vio que llevaba cuatro botellas de medio litro (dos de vodka y dos de cerveza), y me pregunto que si vodka, yo que da, él que adin liter, yo que adin liter vodka y adin liter pibo, el que adin liter, tras luchar para que entendiese que un litro era cerveza me dice Spanish?, da, Madrid or Barcelona?, Barcelona, Etoo finish, da but Ibrahimovic, eso le gusto, así que me dejo pasar sin preocuparse del vodka ni nada más.

 Y nada, hablando con Bjorn antes de coger el avión, en el último año había estado en Perú, Israel, Jordania, Japon y Tailandia, y había estado en mil sitios. Después seis horas de avión hasta Riga con alguna cabezada, allí despedirme de Bjorn y en una hora coger el avión para Barcelona, otra vez plagado con rusas increíbles que te quitaban las ganas de dormir. Cuatro horas más hasta Barcelona, y allí a la una. Mi vuelo salía a las 21:40 asi que rallarse, mp3, mis bocadillos tajikos, mi libro y un El Correo que había comprado en el aeropuerto. Finalmente llegaba la hora de embarcar, pero, dos horas de retraso, así que adiós a mis esperanzas de salir por fiestas de Algorta. Al final a la una y media en casa, tarde para ducharme y salir, además tras veinticinco horas desde que salí de nuestro piso en Dushanbe estaba un poco quemado. En el vuelo de Barcelona a Bilbao una botella de cerveza había reventado dejando toda mi ropa con olor a cerveza tajika (meado de burro). Pero que más da, ya estaba en casa. Por desgracia.

NOTA.- He colgado todas las fotos otra vez, redimensionándolas para que ocupen menos y no tarden en cargar tanto y se puedan ver mucho más fácilmente.

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2 comentarios hacia “Último día y vuelta a casa”

  1. Enhorabuena por el blog.

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